dimecres, 3 d’abril de 2013

BELLES ARTS. L'EXPOSICIÓ DE SITGES


En aquest article, publicat el 27 d’agost de 1892 es fa un repàs a l’exposició de Belles Arts de Sitges i es comenten alguns dels pintors que mostraren les seves obres en aquesta exposició i que, amb el temps, aquells esdeveniments havien de ser coneguts com la primera Festa Modernista. Aixa doncs i en motiu de la Festa Major d’aquell any, Santiago Rusiñol organitza l’exposició de Belles Arts celebrada al Prado i que comptà amb obres de Modest Urgell, Antoni Almirall, Joaquim Miró, Roig i Soler, Batlle Amell, entre d’altres.

Bellas artes. La Exposición de Sitjes
Dada la constelación de exposiciones comarcales que corremos, una exhibición en la costa de Poniente ya se veía venir, se presentía, se imponía casi, por ser en esta región radiante donde vió la luz una sub-escuela de pintura, rama importantísima de nuestro arte regional.


Sin forzar el registro de las clasificaciones, podría aquél dividirse, por lo que á su procedencia indígena se refiere, en dos grandes grupos: el Olotismo y el Ponentismo. Nuestro renacimiento pictórico que, á pesar de mantener una esencial diferenciación y gran originalidad, ha evolucionado siempre dentro las corrientes de vida artística europea, debía desee un principio informarse en las tendencias y procederes dominantes en el extranjero en el instante de su aparición. De ahí el carácter paisista y rural de nuestro arte que, por correr parejas con el realismo típico de la literatura catalana, era el que más le convenía, pues en cierto modo lo completaba.
Ahí está Mas y Fondevila que, además de un pastel, trazado con magistral habilidad, y de una soberbia Calle, caldeada de sol al rojo blanco nos da, con una mancha azul de los cielos y otra mancha rubia de las arenas, esta sinfonía de grandiosa simplicidad, este Cloe de salón que titula Marina, visión esplendorosa de un encanto inolvidable.
Rusiñol hace un verdadero derroche de viril temperamento con la sabia y fogosa labor de estos quince cuadros, casi todos de buen tamaño, que por si solos ya constituyen una exposición. En vistas del pueblo es una nota extensa y vibrante con lontananzas de mar tranquilo, claras masas de edificación y un recodo de soleada carretera, cortado en el primer plano por una mancha de cerúlea sombra. (…) También Casas prodiga sus originales visiones de delicadeza tan exquisita. Camino del Vinyet: el sol de la tarde partiendo en dos masas de penumbras y luz la hondonada de un torrente. Patio del Vinyet, triste grupo de sombría arboleda destacando sobre unas paredes de dorado fulgor. Y por este estilo algunos estudios más, atrayentes, sugestivos como todos los que salen de la sutil paleta del esclarecido artista.
Eliseo Meifrén, además de estudio de una ola, que del índigo intenso pasa al blanco-plata de la espuma por entre las más suaves gradaciones del verde y del azul, firma unas marinas que descubren los laudables propósitos de su autor de divorciarse de lo bonito y convencional para iniciarse (en cuanto el publico lo consienta) en las corrientes de la ingenuidad que cada dia van imponiéndose a los artistas de verdaderos alientos. El mediodía en Sitjes es una obra de mérito positivo. (...) Esta es, lealmente expuesta, la impresión que sentí ante esta colección de amateur que algunos de nuestros más distinguidos artistas se han complacido en reunir en la villa suburense. Al abandonar con sentimiento aquellas telas de amorosa limpidez y suave armonía, me imaginé por un momento que no salía de ningún salón de por acá, sino de una exhibición artística como se estilan en otros centros de cultura europea. (…) Como entre nosotros no se han sentido nunca grandes cariños por autoridades ni academias, ni tenemos tampoco grandes tradiciones que nos impongan con su recuerdo, es probable que en nuestra reducida esfera andemos pronto el camino que faltaba recorrer. ¿Qué precisa para ello? Huir las claraboyas del taller y hacerse con una paleta bien simple y pulcra.
Como al estrechar nuestras manos en apretón de despido, me preguntase Mas y Fondevila lo que francamente me había parecido la Exposición, respondile que en mi concepto representaba un paso gigantesco de adelanto, sobre todo por la tendencia a aclarar que se notaba en los lienzos.
-¡Oh!- repuso mi interlocutor- para pintar aquí, la primera condición es limpiar bien la paleta.
Tiene razón el maestro, y por eso tengo por provechosa la dirección emprendida.
¡A Sitjes, pues, a purgarse de sienas, betunes y ranciedades y a investigar y a pintar la luz en el mas suntuoso, más esplendido y más amplio de los talleres: el taller sin límites de la Madre-Naturaleza!
R. Casellas
La Vanguardia, 27.VIII.1892, p. 4-6