dijous, 17 de febrer de 2011

BLANCO REFUGIO. GUÍA ESPIRITUAL DE SITGES

Publicat el 1913 i il·lustrat per Joaquim Sunyer, Blanco Refugio escrit per Diego Ruiz és una petita joia bibliogràfica on s'exalta la vila de Sitges, amb passatges idíl·lics descrits sensiblement. El coneixement que te Diego Ruiz de la nostra vila per aquells anys ja és molt complert, doncs per aquell any, s'instal·la a casa de la família Benaprès, que és quan escriu el seu Blanco Refugio. Una de les crítiques sobre el llibre en parla Romà Jori: "Este libro coqueto y agradable de presentación, está escrito con aquella forma original y fuerte que caracteriza todas las obras de Diego Ruiz. Y está ilustrado por Joaquim Sunyer. Y eran necesarias esas ilustraciones porque en realidad quien primero descubrió de una manera definitiva la fuerza, el ritmo y la gracia de Garraf y de Subur, fue Sunyer. Y lo que Sunyer pintó, Diego Ruiz lo ha escrito". (1)
Aquesta guia espiritual, com el seu subtítol indica, ens endinsa en un ideal de Subur, una gràcia i una força per iniciar-nos amb to sensible, tota la naturalesa mediterrània d'aquest refugi del mar... i de la costa... blanc refugi, amb aires noucentistes.

La gracia de Subur ..."Estos mis pueblos, que yo patrocino, viven vajo el oro del sol, frente a lo azul, y ellos son blancos".
La Fuerza de Subur (El Ritmo de Garraf) "En Vinyet se custodia lo Eterno Femenino, pero como ideal, como puro Entusiasmo apenas humanado; y la población femenina de Sitges, de opulentas discretísimas nereidas formada, es como la actualización de ese Ideal: -hemos de ver que hoy, en la que fué capilla de Sant Gaudenci, donde parece que afloren aún leyendas y prosperan milagros, asistimos a la reposición, en el dominio del Arte, de ese femenino que Sitges contiene como una forma de la gracia".
El Ideal de Subur "El mar es arquitecto: el mar nuestro latino un arquitecto genial, profundo, mesuradísimo cuanto inspirado. La arquitectura minuciosa, aérea, de las conchas que recibe la Playa, no es el único ejemplo de lo que tal artista puede. Con la Costa por colaboradora, el mar crea, a sus orillas, esa síntesis de poder y de gracia -de arquitectura y pensamiento- que es la mujer de Sitges. Decir sólo que es escultórica es definirla por una de sus notas, sin que su esencia aparezca enteramente: porque es una composición, una Idea a la que el feliz concierto de dos ritmos -el de las olas y el de la roca- ha prestado materia; y que al oro, a lo azul, al purísimo blanco dando un motivo humano de glorificación, de apoteosis, luce sobre el imperio de las cosas como un poder tranquilo que llevara al Destino de su parte.


(1) Jori, Romà: "El Eco de Sitges", 15.VI.1913