diumenge, 8 de març de 2009

UNA EXCURSIÓN A SITGES



Aquest any 2009 tindrà lloc la commemoració del 75è aniversari de la mort de Miquel Utrillo Morlius (1862-1934), Promotor artístic i pintor, gran amic de Santiago Rusiñol i de Ramon Casas, formà amb ells el nucli més representatiu del modernisme plàstic a Catalunya.
Corresponsal de La Vanguardia durant l’Exposició Internacional de París l’any 1889, promogué diferents revistes de gran qualitat d’art i cultura com “Luz” (1897-1898), “Quatre Gats” (1899), "Pèl i Ploma", (1899-1903) i "Forma" (1904-1907). Entre 1914 i 1918, dirigí les instal·lacions de Maricel per encàrrec del nord-americà Charles Deering. Anys més tard, fou un dels assessors artístics de l'Exposició Internacional de Barcelona del 1929, on intervingué directament en la creació del Poble Espanyol de Montjuïc.

L’article que reproduïm i que està signat pel mateix Miquel Utrillo Morlius, va ser publicat a La Vanguardia del dia 22 de juliol de 1895, en motiu de la visita al cau de diferents personalitats, entre les quals destaca l’escriptora gallega Emília Pardo Bazán


Una excursión á Sitjes

Si pudiera prescindirse del caprichoso horario que rije los destinos de los trenes que pasan por Sitjes, este precioso pueblo seria sencillamente un artístico complemento de Barcelona. Bajo este supuesto, doña Emilia Pardo Bazán ha visitado el celebrado pueblo blanco y el Cau Ferrat, el original nido artístico creado por Santiago Rusiñol.
Las bellezas allí reunidas y la admirable situación del Cau merecen ciertamente la visita, pero en esta ocasión, la ilustre escritora proponiase especialmente el conocer lo que algún periódico de Madrid ha llamado el Bayreut del modernismo español.
Formaban parte de la arística expedición, doña Emilia Pardo Bazán, su hijo don Jaime, don Angel Guimerá, don Santiago Rusiñol, don Luis Noguera Jordá y el abajo firmado. (...)
Emilia Pardo Bazá
Esperaban en la estación las autoridades locales, las personalidades más salientes de la villa y gran número de curiosos limitándose todos con discreto acierto á cortas frases de bienvenida y evitando así á la gran escritora, la molestia que suelen llevar consigo, discuros, músicas y vitores. Durante el trayecto hasta el Cau Ferrat, los cultos suburenses supieron contener la curiosidad dentro de los estrechos límites de la más esquisita cortesía y por entre las blanqueadas casas que son la característica de Sitjes, llegamos por fin al término de la peregrinación; y coincidieron allí la satisfacción de dos grandes curiosidades: la de la señora Pardo Bazán al conocer el antro en donde se venera al Greco, á los pintores poetas italianos, á los portentosos hierros que glorifican á tantos desconocidos artistas medioevales, todo lo cual parece presidir serenamente la imatgen de nuestro gran Velázquez que Santiago copió durante una excursión á Florencia. Al propio tiempo, los numerosos suburenses que admiran a la autora de Insolación, pudieron conocerla, aspiración bien natural entre los que están en comunión de ideas.
La cena, que hubiese podido ser banquete á no reinar allí la mayor cordialidad, se prolongó hasta altas horas de la noche, continuando la conversación empezada ya en Barcelona, que no decayó ni un momento gracias al encanto que posee todo cuanto dice la señora Pardo Bazán. Esta conversación, interesantísima, amena siempre y salpicada de infinitas discusiones artísticas, hizo las veces de brindis, suprimiéndose de hecho y por acuerdo tácito este penoso complemento, casi tan temible como ciertos prólogos.
De hilo en ovillo, decidióse esperar la salida del sol, para suplir la mezquindad de la luna absolutamente deficiente; y allí sentados sobre las rocas inútilmente batidas por las olas, se criticaban los matices de la aurora, las irisaciones del mar y los cambios de decoración en que ejercían de figurantes las primeras barcas que salían ya con las velas débilmente henchidas por la brisa. Pero decididamente los astros estuvieron ayer poco corteses y en vista de la pereza del sol nos despedimos á la inglesa, yendo en busca de un descanso merecido, no sin bautizar antes el Cau Ferrat con el nombre castellano admirablemente sujerido por la señora Pardo Bazán: el nido Férreo.
Hoy, durante el almuerzo, ha continuado el interview general, añadiendo mayor interés aún la presencia de Arcadio Mas y Fondevila, del violinista Fontova, que nos ha cautivado poderosamente con su portentosa maestría, y el director de La Vanguardia.
El regreso ha podido verificarse en mejores condiciones, gracias al confort relativo del tren correo, acompañando á la ilustre escritora numerosos amigos y admiradores, mientras asomaban por todas las puertas y ventanas los hermosos rostros de los suburenses, entre los cuales cuenta la señora Pardo Bazán innumerables lectoras. En la calle, dos preciosas niñas que figuraron en la representación de la Intrusa, han ofrecido á doña Emilia un precioso ramo de flores, cortadas en los cármenes de Sitjes, casi por representación general.
En resumen: si doña Emilia Pardo Bazán conoce ya ese nido de modernistas pacíficos revolucionarios del Arte, los suburenses todos guardarán indelebles recuerdos de esta visita, durante la cual han demostrado con respetuosa simpatía la admiración que sienten hacia la ilustre escritora que ha creado en España un elevadísimo naturalismo.
Sitjes, 20 julio 95

M. Utrillo.